Postres navideños, el detalle perfecto para estas fechas especiales

La Navidad propiamente se celebra el 24 de diciembre, pero el encanto de esta festividad y su significado de unión familiar hacen que todo el mes, e incluso desde noviembre a enero, las personas se vean llenas del júbilo y la alegría de estas fechas.

Luces titilantes, adornos peculiares, representaciones de teatro, las clásicas películas navideñas y los villancicos se conjuntan para que la Navidad sea la época del año más ansiada por muchos, y especialmente los niños.

Sí, son muchos los ingredientes los que hacen la Navidad, pero hay unos que destacan especialmente y que cada año se preparan para relucir en las mesas y hacer que los paladares de más de uno deseen dar ese primer bocado.

Y esos no son otros que los postres navideños, manjares que en muchas naciones del mundo son los platos típicos más esperados del año y que en España, cobran un especial protagonismo por su sabor a tradición.

Y es que esos dulces son siempre el detalle perfecto para un día especial o ¿os imagináis un día de reyes sin roscón? Impensable, pues este bollo dulce que se sirve el 6 de enero, no solo es una delicia rellena de crema, sino que también está relleno de “sorpresas” que suelen ser una figurilla (que puede llegar a ser de lo más variada) y un haba, que en la mayoría de los casos indica que al que le toque, es el que invitará el roscón.

Los dulces de navidad son buenas promesas

Y como este hay muchos otros postres con esencia navideña, el turrón, por ejemplo es otro clásico infaltable, suele haberlos en una gran variedad de sabores, pero los más populares siguen siendo el de Alicante y el de Jijona, ambos hechos con almendras como ingrediente principal pero siendo el primero duro y cubierto con dos obleas, y el segundo más suave pero igual de delicioso.

O que decir de los polvorones, con esa textura que se deshace en la boca y hace de las suyas en tantos sabores; chocolate, limón, naranja o coco, solo por mencionar algunos. ¿Y el mazapán?  Un dulce que con tan solo tres ingredientes: Almendras, huevos y azúcar dan lugar a unos exquisitos bocados que pueden tener presentaciones de lo más curiosas.

Y así se podría seguir con una lista de preparaciones en las que no faltarían los alfajores, los mantecados, las hojaldrinas o los roscos de vino, que hacen gala de su nombre al contener un toque del licor que lleva su nombre para alegrarle el momento a más de uno.

Sí, algunos podrían decir que es muy obvio el hablar de dulces en Navidad, pero si lo miramos bien, todos estos dulces están ahí porque son potenciadores de esos momentos especiales, de la alegría, del buen humor y del espíritu de hermandad.

¿En verdad tanto hace un postre? Pues sí, bien sean hechos con el amor de la abuelita o preparados por el esmero del pastelero profesional que se afana para recrear los sabores de su infancia, cuando se regala un pequeño polvorón o cuando se comparte con la familia y los amigos ese esperado Roscón de Reyes, recuerda que son más que dulces cualquiera, son parte de la esencia misma de la Navidad y están “rellenos” de su verdadero significado.